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10 nov. 2011

TEMA I - (Cap.3 libro) LA CIENCIA POLITICA EMPÍRICA

Resumen del Compañero: Javier García Ibáñez

1. La Ciencia Política Empírica

Nuestro objetivo como politólogos es profundizar en nuestra comprensión de la democracia en general, de la economía política en general, y de las sublevaciones militares en general. La generalización es un propósito central de la política empírica. La ciencia política se ocupa constantemente de la relación entre lo general y lo específico: entre los conceptos y las explicaciones generales (como la democracia y las teorías de la democracia) por un lado, y sus manifestaciones en países y períodos históricos concretos, por otro. La esencia de la ciencia reside en sus métodos de análisis. El análisis es simplemente la búsqueda de conocimiento mediante la observación minuciosa y la generalización amplia. Las variables, correlaciones, leyes, teorías, hipótesis, modelos y paradigmas son conceptos para el análisis científico. Aumentan nuestra capacidad de pensar críticamente y nos permiten comprender el mundo real de la política aplicando la lógica científica.

Variables. Es algo que puede variar o cambiar. Si nos proponemos, por ejemplo, comprender la naturaleza y funcionamiento de la democracia, la estabilidad de la misma es una característica de la democracia que se puede analizar de forma sistemática. Los factores que pueden explicar la estabilidad o inestabilidad son también variables. Tal vez descubramos que la riqueza nacional es la variable que mejor explica la estabilidad de una democracia, las ricas son más estables y las pobres, más inestables. Los votantes también presentan características variables. El electorado está formado por personas de distinto sexo, religión, clase social, y se puede recoger información sobre estas variables y analizar el grado en que las diversas características de los ciudadanos explican sus opciones electorales. Cuando intentamos descubrir pautas o conexiones entre dos variables, utilizamos una de ellas como la variable dependiente y la otra como la variable independiente.

La variable dependiente es la variable que más nos interesa examinar, es nuestro principal objeto de estudio. Es el efecto o resultado que está influido o causado por otra variable u otras variables. Es la variable cuyo valor cambia como respuesta a los cambios en el valor de otras variables (a saber, las variables independientes). Si analizamos el comportamiento electoral, y queremos estudiar quienes acuden a votar y quienes se quedan en casa, ésta es nuestra variable dependiente. ¿De qué factores depende la participación electoral? La participación es, pues, nuestra variable dependiente. Queremos descubrir de qué depende que los ciudadanos acudan a votar o que se queden en casa.

La variable independiente es el factor o la característica que influye en, o causa, cambios en la variable dependiente. En las relaciones de causa-efecto, es la variable explicativa o causal. Los cambios en el valor de la variable independiente pueden producir cambios en el valor de la variable dependiente. En el caso del comportamiento electoral, la variable independiente serían las diversas características de los electores: el nivel de renta, la edad, el sexo, nivel de estudio, tendencias ideológicas, etc. En resumen, en “A causa B”, A es la variable independiente y B es la variable dependiente. B depende de A. Las conexiones entre las variables dependientes e independientes las denominamos correlaciones o asociaciones.

Correlaciones. Una correlación o asociación es una relación en la que dos o más variables cambian simultáneamente. Las variables están correlacionadas positivamente cuando varían en la misma dirección, es decir, cuando suben (crecen) o bajan (decrecen) juntas:

-A más renta del elector más participación: correlación positiva.
-A menos renta del elector, menos participación: correlación inversa o negativa.

La característica de dependiente o independiente no es intrínseca a una variable, sino que obedece al propósito de análisis del investigador y, por tanto, al diseño de la investigación. De las correlaciones en gráficos, no se desprenden respuestas a lo que queremos explicar. Para indagar e investigar lo que queremos explicar, debemos acudir a las variables intervinientes, que están entre las variables dependientes e independientes. Las correlaciones no prueban que una variable cause o provoque el cambio en la otra variable, no demuestran de forma concluyente la causalidad. Una correlación sugiere o implica que pueda haber una relación de causa-efecto entre las variables.

En ocasiones, las variables pueden estar positiva o negativamente relacionadas, pero tras investigar más, puede resultar que no haya ninguna relación causa-efecto directa entre ellas. Entonces nos encontramos ante una correlación espuria. Se da una correlación espuria cuando dos variables parecen estar directamente vinculadas en una relación causa-efecto, pero, de hecho, a) no existe vinculación causal o b) están indirectamente vinculadas por medio de otras variables causales.

Leyes.  

Una ley científica es una asociación (o correlación) verificable regularmente entre dos o más variables. Una ley determinista implica que cada vez que X ocurre, sucede Y indefectiblemente. Una ley probabilística es una suerte de ley científica menos rígida. El comportamiento humano es sumamente variable e impredecible. De ahí que las ciencias sociales no puedan predecir el futuro con precisión exacta. Einstein declaró que “la política es más difícil que la física”. La ciencia política carece de leyes deterministas. En las ciencias sociales, la predicción solo puede ser probabilística. Los científicos sociales usan escasamente el término ley. En ciencia política, la ley de Duverger (del politólogo francés Maurice Duverger) predice que un sistema electoral de una sola vuelta favorece el bipartidismo. Las leyes, igual que las correlaciones, no son explicaciones. Simplemente indican que dos o más variables van, por lo general, juntas, pero no explican por qué.


Teorías. 
Hace referencia al pensamiento sobre la política, y se opone a su práctica. Teorizar implica hacer generalizaciones sobre la política, estén o no de acuerdo con estrictas reglas científicas. Son principios o ideas generales que no tienen porque explicar la práctica de las cosas sobre las que se teoriza. Los científicos usan el término teoría parsimoniosa para referirse a una teoría que explica una gran serie de fenómenos en término muy sucinto (breve o compendioso). Estas teorías poseen, en potencia, un elevado poder explicativo. La ciencia política tiene pocas teorías parsimoniosas, se limita a las llamadas teorías de alcance medio. Se trata de teorías que explican categorías o fragmentos específicos de la realidad política. Son conjuntos de enunciados e hipótesis engranados para explicar un fragmento particular de la realidad política. Las teorías suelen estar más sólidamente fundadas en la realidad empírica que las hipótesis, no obstante las teorías más respetadas no son indiscutibles. Por ello, todas las teorías explicativas se deben considerar explicaciones provisionalmente válidas de la realidad empírica. La forma de satisfacer esta necesidad consiste en “romper” las teorías en hipótesis y comprobarlas frente a la evidencia disponible.

Hipótesis. 
Es un supuesto o suposición que hay que comprobar con datos de la realidad. En algunos casos, las hipótesis pueden ser de índole puramente descriptiva. Las hipótesis explicativas formulan una relación causa-efecto entre variables dependientes e independientes que se pueden comprobar empíricamente (con datos extraídos de la observación de la realidad). Las teorías y las hipótesis explicativas en la ciencia política amplían enormemente nuestra comprensión del mundo real de la política. También pueden ayudarnos a dilucidar nuestras propias posiciones sobre los problemas políticos de nuestro tiempo. La aproximación científica a la política exige que contrastemos nuestras generalizaciones con evidencia o información relevante, y aplicando sistemáticamente la lógica.

Modelos. 
En la ciencia política, un modelo es una representación simplificada de la realidad. Permiten comprender algún aspecto de la realidad representando algunos de sus rasgos esenciales de una forma simplificada o idealizada. El propósito de un modelo no es representar perfectamente la realidad, sino ayudar a comprenderla al permitir compararla con un patrón (o modelo). Ideados para aprender, los modelos cumplen un propósito heurístico, término que proviene del griego y que significa “descubrir”. Un tipo ideal es un modelo de un fenómeno social o político que describe sus principales rasgos característicos. Un modelo no es una teoría explicativa, mientras ésta da cuenta de cómo sucede algo en la realidad, los modelos representan y describen esa realidad. Un modelo teórico es una abstracción intelectual (en oposición a una representación física de algo). Los modelos constituyen también un método útil para enunciar generalizaciones sistemáticas sobre la política.

Paradigmas.  
Es un ejemplo perfecto de un fenómeno o pauta particular. Por ejemplo, el sistema británico de gobierno es un paradigma de la democracia parlamentaria. Los paradigmas resultan muy útiles a la ciencia política comparada porque ayudan a analizar las variaciones de un mismo fenómeno. Un paradigma es una forma particular de investigación intelectual o una aproximación específica a la investigación científica. El paradigma científico en el que se inscribe este libro, el propio de la ciencia política empírica moderna, es, en la actualidad, el predominante en las universidades americanas y europeas.


     2. Ciencia Política cuantitativa y cualitativa.

La ciencia política cuantitativa “se hace con números”. Se ocupa principalmente de fenómenos que pueden variar en grados o cantidades mensurables o cuantificables, como el número de votos emitidos en unas elecciones o el porcentaje de personas que expresan opiniones en una encuesta de opinión. En algunos casos, el análisis estadístico es solo parcialmente útil para comprender la realidad política y debemos combinarlo con otra información fáctica no directamente cuantificable, como explicaciones históricas u otras descripciones de los eventos, los procesos, o las ideas políticas.

La ciencia política cualitativa describe y analiza detalladamente cuestiones como el funcionamiento de las instituciones del gobierno, la organización de los partidos o los discursos públicos sobre los problemas que afronta un país. Estos y otros fenómenos políticos semejantes no se pueden entender completamente mediante los análisis estadísticos. La ciencia política cualitativa postula la necesidad de sumergirse en la historia, la cultura, e incluso la lengua de cada país para comprender cabalmente sus instituciones políticas y los procesos que se desarrollan en su marco. Cualitativistas y cuantitativistas se han acalorado en un debate sobre qué forma de análisis es superior. Los cuantitativistas acusan a los otros de vaguedad e imprecisión. Los cualitativistas acusan a los colegas que se aferran a los números de ignorar todo lo que no se puede reducir a simples datos estadísticos. En consecuencia, sostienen que los cuantitativistas no aprecian la realidad política en toda su complejidad. Actualmente muchos politólogos complementan ambas formas.
  
3. Falacias lógicas.

Falacia de composición. Se incurre cuando se supone que el todo es exactamente igual que las partes. No se deben atribuir rasgos a toda una clase o grupo cuando esos atributos solo pertenecen a una parte del grupo.

Falacia ecológica. Consiste en inferir características individuales a partir de datos agregados (ecológicos) de un grupo, esto es, de características del colectivo al que dicho individuo pertenece. No se puede sacar conclusiones sin tener todos los datos, y aplicar a un individuo el comportamiento general del grupo al que pertenece.
 
La Tautología (razonamiento circular). Atribuye causalidad al mismo fenómeno cuyas causas se intentan explicar. El término procede del griego que significa “lo mismo”. En la frase “el conflicto armado entre los grupos enfrentados de Yugoslavia generó una guerra civil” es tautológica, porque la guerra civil es el enfrentamiento entre grupos del mismo país. Por lo tanto es lo mismo.

Razonamientos post hoc ergo Procter hoc (después de ello y, por lo tanto, debido a ello). Son falaces, toda vez que suponen que A causó B porque A precedió a B. “la caída de la dictadura portuguesa en 1974 precipitó el final del Franquismo” es un razonamiento de este tipo. La frase no explica por qué un fenómeno precipitó el otro.

Argumentos a Fortiori (con mayor razón). Parten de que lo que es verdad de un fenómeno en un nivel o grado es automáticamente verdad del mismo fenómeno en niveles o grados superiores. “cuanta más empresa privada hay en la economía, más democracia habrá” presupone que, puesto que un sector privado vigoroso puede ser favorable para la democracia, una economía totalmente privatizada, sin intervención gubernamental en los asuntos económicos, constituiría la mejor opción para promover la democracia. Se pasa así por alto la posibilidad de que una economía totalmente privatizad, sin un sistema de protección social ni un sistema fiscal redistributivo que aplique impuestos más altos a medida que aumenten los tramos de renta, podría generar un reparto de la riqueza muy desigual, y quizá conducir a intensos conflictos sociales capaces de destruir la democracia.

Falsa analogía. Es la falacia consistente en realizar comparaciones inadecuadas o inexactas entre dos fenómenos o situaciones. “la dictadura de Salazar en Portugal fue igual que la de Franco en España”. A pesar de ciertas similitudes evidentes, los dos casos no son exactamente iguales. Aunque ambas dictaduras coexistieron durante décadas, no afrontaron los mismos problemas ni su desplome respondido a las mismas causas.

Una hipótesis no falsable es aquella que no se puede comprobar empíricamente, es decir, que no es susceptible de refutación. Un ejemplo es: “el destino de nuestro país está en manos de dios”. Como no podemos ver ni escuchar a Dios, carecemos de evidencia empírica para poder rechazar la hipótesis.

Los politólogos debemos precavernos ante dos falacias lógicas bastante comunes: la falsa inferencia y el reduccionismo. La primera consiste en inferir injustificadamente conclusiones a partir de datos estadísticos u otros hechos, especialmente cuando se intenta establecer causalidad. La segunda responde a la tendencia de explicar un fenómeno en función de una sola causa (monocausalidad), ignorando otras que también han podido intervenir en él.
  
4. La lógica de la comprobación de hipótesis.

La comprobación de hipótesis representa una actividad central de la ciencia política. Ayuda a pensar lógica y coherentemente.

Fuentes de hipótesis. Un examen superficial de la prensa nos permite plantear algunas hipótesis: “la riqueza nacional promueve la democracia”. Esta hipótesis implica una relación causa-efecto: la riqueza nacional causa, de alguna forma, que surja y perdure la democracia, mientra la pobreza nacional impide o mina la democracia. Esta técnica se llama inducción. La Inducción es un proceso de razonamiento que va de lo específico a lo general. Partimos de unas observaciones específicas en virtud de las cuales formulamos una amplia generalización que se puede aplicar a los fenómenos observados, así como a fenómenos relacionados con ellos que aún no hemos observado. Lo que caracteriza a las hipótesis es que son sospechas, conjeturas o suposiciones bien expresadas. No sabemos todavía si esta suposición es verdadera o falsa.

Pasos en la comprobación de las hipótesis. “la riqueza nacional promueve la democracia” ¿Cómo comprobar esta hipótesis? Cabe elegir entre varios métodos en función de si se va a utilizar un enfoque de análisis cualitativo o cuantitativo, o una mezcla de ambos. En la mayoría de los casos la lógica de la comprobación de hipótesis implica los 5 siguientes pasos: 1. Definición de los términos clave. 2. Identificación de las variables. 3. Formulación de las expectativas de las hipótesis. 4. Recopilación y examen de los datos. 
5. Conclusiones a partir de los datos.

Definición de los términos clave. Como la hipótesis a comprobar gira entorno a la democracia, es preciso, en primer lugar, definir el término. Democracia es un concepto multidimensional que implica, entre otros muchos elementos, la celebración de elecciones regulares y el reconocimiento de las libertades y los derechos civiles y políticos de los ciudadanos. Puesto que el objetivo de investigación consiste en examinar la relación entre la democracia y la riqueza nacional, hay que clarificar también lo que debe entenderse por riqueza y pobreza. Nos basaremos en los datos del PNB per cápita. Freedom House nos proporciona también estos datos. Por último, ¿Qué queremos decir con esta hipótesis? Lo que queremos decir es que la riqueza (a) causa el surgimiento de la democracia, desplazando a las formas no democráticas de gobierno, y (b) causa que las democracias ya existentes logren perdurar.

Identificación de las variables. Identificaremos las variables dependientes y las independientes. Como la existencia de la democracia es el efecto que se pretende explicar, ésta es la variable dependiente. La variable independiente es el nivel de riqueza nacional. Queremos averiguar cómo se relacionan los diferentes niveles de riqueza nacional con los sistemas de gobiernos democráticos y dictatoriales. Esta variable independiente es, en principio, nuestra variable explicativa. Podemos manipularla observando cómo se relacionan los diferentes grados de riqueza nacional con la existencia de la democracia.

Formulación de las expectativas de la hipótesis. Las hipótesis se suelen plantear como proposiciones declarativas. Pero hay que buscar las expectativas de nuestra hipótesis a medida que examinamos los datos disponibles. Por tanto hay que reformular la hipótesis del siguiente modo: SI la riqueza nacional promueve la democracia, ENTONCES esperamos descubrir que: (a) los Estados relativamente ricos son democracias y (b) los Estados relativamente pobres no lo son. Lógicamente también esperamos descubrir que (c) las democracias son relativamente ricas y (d) los regímenes no democráticos son relativamente pobres. El proceso por el cual las hipótesis se traducen a la forma “si…, entonces…” ejemplifica la deducción. La aplicación de la generalización que supone nuestra hipótesis a países concretos deben seguirse por necesidad lógica: si A es verdad, entonces B debe ser verdad; si B es verdad, se sigue que C es verdad; y así sucesivamente. Las deducciones que acabamos de hacer a partir de la hipótesis indican lo que esperamos descubrir en la realidad, si descubrimos o no esos resultados, es otra cuestión. La hipótesis será acertada o no dependiendo de la comprobación.

Recopilación y examen de los datos. El análisis empírico se basa en datos, información o evidencia. Según los datos de Freedom House, concuerda la hipótesis cuando afirmamos que los países ricos o semi-ricos son democracias y los pobres tienen regímenes no democráticos. No obstante, para una investigación científica es imprescindible buscar información que puede contradecir la hipótesis. Aplicado a nuestro caso, ello nos obliga a rastrear la existencia de (a) democracias que no sean ricas o relativamente ricas y (b) dictaduras ricas o relativamente ricas. La existencia de varios regímenes democráticos o semi-democráticos con renta baja o media-baja contradice las expectativas derivadas de nuestra hipótesis. Por tanto estos países (tabla 3.6 pag 50) proporcionan una evidencia indiscutible: la pobreza no constituye una barrera insalvable para la democracia. En la tabla 3.7 vemos como países en regímenes dictatoriales tienen rentas muy altas, por tanto la riqueza nacional no garantiza la democracia ni siquiera una garantía contra las dictaduras muy represivas que violan flagrantemente los derechos civiles y políticos fundamentales (Libia, Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos, etc) Llegados aquí, el paso siguiente es determinar las conclusiones que cabe extraer de estas evidencias mixtas o ambiguas.

Conclusiones a partir de los datos. ¿Ha quedado probada la hipótesis? El verbo probar implica certeza absoluta, y los científicos dudan de que se pueda probar algo con total certeza. Aunque todos los datos disponibles confirmaran la hipótesis, puede existir también evidencia contraria que desconozcamos. Por lo tanto, en lugar de jactarnos de que la evidencia “prueba” de forma concluyente que una hipótesis es correcta, debemos conformarnos con la modesta conclusión de que la evidencia concuerda con la hipótesis. Resulta más fácil descartar la validez universal de una hipótesis que probarla. Disponemos de evidencia concordante con la hipótesis que relaciona la riqueza nacional y la democracia, pero también de datos que la contradicen. Existen democracias relativamente ricas y regímenes no democráticos que también lo son. Por tanto, en conjunto, la evidencia examinada es mixta: parte de ella respalda la hipótesis y otra parte la contradice. Procede ahora considerar algunos principios básicos de la inferencia causal y del razonamiento por deducción.




 5. Inferencia causal y razonamiento deductivo.

Inducción. La inducción va de lo particular a lo general. Es el proceso de sacar conclusiones o hacer generalizaciones a partir de una información o evidencia específicas. Extraer conclusiones de las comprobaciones empíricas de hipótesis suele ser un proceso inductivo. En estos casos, todas las conclusiones que podamos extraer a partir de los datos disponibles sólo pueden ser tentativas e inciertas.

Comprobación indirecta de hipótesis. Tenemos que advertir que no hemos comprobado directamente la hipótesis de que “la riqueza nacional promueve la democracia”. En efecto, no hemos observado directamente un solo caso en el que la riqueza nacional causara claramente la democracia donde no existía previamente. Sólo hemos clasificado en categorías los países del mundo contemporáneo por grupos de renta y tipo de gobierno para averiguar si se podían apreciar pautas. Aunque los datos recogidos sobre cerca de 200 países exhiben una pauta general que vincula la riqueza y las democracias estables y duraderas, no permiten concluir que la riqueza promueve siempre la democracia. Existe una correlación que concuerda con la hipótesis, pero no demuestra definitivamente que la hipótesis es verdadera.

Multicausalidad. Algunos fenómenos tienen una sola causa. Por ejemplo, el calor derrite el hielo. Pero es más frecuente que los eventos ocurran debido a una multiplicidad de causas. En los asuntos humanos, la multicausalidad se da con mucha más frecuencia que la monocausalidad. Lo normal es que dos o más variables independientes expliquen la variable dependiente. Así, el nivel de riqueza nacional, por sí mismo y como factor individual, no basta para explicar la presencia o ausencia de democracia en ningún país. La riqueza nacional promueve posiblemente la democracia a través de otras variables que inciden más directamente en la aparición de la democracia o en su persistencia en el tiempo. La comprensión cabal de la realidad política requiere tener siempre en cuenta la posibilidad de la multicausalidad. Reducir las realidades complejas a una sola variable explicativa y no prestar suficiente atención a otras posibles explicaciones es una falacia lógica, que como hemos visto, denominamos “reduccionismo”.

Condición suficiente y condición necesaria. La distinción entre ambas es fundamental en la lógica de la causalidad. Una condición necesaria es la que debe estar presente para que un fenómeno o evento ocurra; sin ella, el evento no puede ocurrir. Una condición suficiente basta para que el fenómeno ocurra. Cuando se da una condición suficiente, el fenómeno tiene que ocurrir. Algunos factores causales son, al mismo tiempo, condición suficiente y necesaria. Así por ejemplo, la gravitación entre la tierra y la luna es, al mismo tiempo, causa necesaria y suficiente para que cambie la marea. Fumar no es una causa suficiente del cáncer de pulmón, por tanto es mejor decir que fumar es un “factor de riesgo” que está “estrechamente correlacionado” con el cáncer. ¿es un alto nivel de riqueza nacional una condición necesaria para la democracia o una condición suficiente? Los datos revelan que ni lo uno ni lo otro. Costa Rica, un país de renta media-baja, ha logrado mantener los procedimientos electorales democráticos desde 1949.
La mejor respuesta es que la riqueza nacional está estrechamente correlacionada con la democracia y que, por tanto, aumenta la probabilidad de la democracia. Como Lipset dice: cuanto más rica es una nación, más probabilidad tiene de mantener la democracia; y, a la inversa, cuanto más pobre es un país, menor probabilidad tiene de establecer y conservar la democracia. Un enfoque científico sobre la política requiere modestia en las pretensiones de certeza política. La ciencia política enseña que, cuando se trata de hacer generalizaciones explicativas sobre la política, la incertidumbre es más probable que la certidumbre. Esta lección es importante. En todas las ciencias, reconocer los límites del conocimiento es el principio del saber.

Resumen. La ciencia política no es “sólo opinión” la ciencia política no cree que todas las opiniones sean igualmente válidas. Las opiniones susceptibles de someterse a la difícil prueba de los “controles de la realidad” prueba que se basa en el rigor de la lógica científica – son generalmente más válidas que las que se basan en una evidencia insuficiente o en una lógica defectuosa. La ciencia política no obliga a nadie a ser liberal o conservador, moderado o radical. Simplemente sostiene que, al margen de las propias preferencias políticas, se deben tener en cuenta las reglas de la lógica científica a la hora de dar forma y defender las ideas políticas.
La ciencia política no trata solo de “eventos, hechos o historias”. La ciencia política se esfuerza en comprender los fenómenos actuales y pasados a través de la generalización sobre la experiencia política de la humanidad. A los politólogos les fascinan las historias y anécdotas sobre la política, pero como científicos sociales, lo que les interesa principalmente es relacionar fenómenos particulares con tendencias y procesos más generales. La ciencia política es un modo de pensar sobre la política. Constituye una “disciplina” académica en el sentido de que disciplina la mente para pensar de un modo determinado, en consonancia con una lógica específica y aplicando métodos de análisis.

     


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10 oct. 2011

DEFINICIÓN...


I. Ciencia política en sentido amplio y en sentido estricto

La expresión ciencia política puede ser usada en un sentido amplio y no técnico para denotar cualquier estudio de los fenómenos y de las estructuras políticas, conducido con sistematicidad y con rigor, apoyado en un amplio y agudo examen de los hechos, expuesto con argumentos racionales. En esta acepción el término "ciencia" es adoptado en su significado tradicional como opuesto a "opinión" donde "ocuparse científicamente de política" significa no abandonarse a la creencia del vulgo, no lanzar juicios sobre la base de datos no atinados, remitirse a la prueba de los hechos.

En un sentido más estricto y por lo tanto más técnico en cuanto cubre un área bastante bien delimitada de estudios especializados y en parte institucionalizados, con cultores vinculados entre sí y que se reconocen "politólogos", y desde un enfoque neopositivista, la expresión indica una orientación de los estudios que se propone aplicar, en la medida de lo posible, el análisis del fenómeno político según la metodología de la ciencia empírica más desarrollada, como en el caso de la física, de la biología, etc. Cuando hoy se habla de desarrollo de la ciencia política se hace referencia a las tentativas orientadas, con mayor o menor éxito pero que intentan obtener una gradual acumulación de resultados, a promover el estudio de la política hasta alcanzar el nivel de ciencia empírica.

En este sentido la ciencia política se distingue cada vez más de toda búsqueda orientada a describir y comprender aquello con posibilidades de prescribir lo que debe ser. Consecuentemente, se separa así de lo que se entiende por filosofía política.

Esta distinción -sin embargo- no resulta simple en términos de aplicación. Es que en lo que respecta al campo de los clásicos del pensamiento político es muy difícil delimitar una frontera entre lo que pertenece a la ciencia política y lo que pertenece a la filosofía política. Vale la pena recordar que por filosofía política se entiende al estudio orientado deontológicamente, tanto en las construcciones racionales de la república ideal, que han dado vida al filón de la "utopía", como a las idealizaciones o racionalizaciones de un tipo de régimen posible o ya existente, característico de la obra de clásicos como Hobbes, Locke, Rousseau, Kant, Hegel, etc.

Sin embargo, para esta visión crítica es posible encontrar una objeción: no está dicho que los ideales hayan sido, en la historia de los cambios políticos, menos "operativos" que los consejos de los "ingenieros" sociales.

II. Caracteres de la ciencia política contemporánea

La constitución de la ciencia política en ciencia empírica en tanto empresa colectiva y acumulativa es reciente, pudiendo ser consideradas obras de ciencia política obras clásicas como las de Aristóteles, Maquiavelo, Tocqueville, en la medida que ellas tienden a la formulación de tipologías, de generalizaciones, de teorías generales, de leyes, todas éstas relativas a los fenómenos políticos, fundadas en el estudio de la historia, o sea sobre análisis factuales.

La ciencia política como disciplina y como institución nace en la segunda mitad del siglo pasado: ella representa un momento y una determinación específica del desarrollo de las ciencias sociales, que ha caracterizado precisamente el progreso científico del siglo XIX y ha tenido sus expresiones más relevantes e influyentes en el positivismo de Saint Simon y Comte, en el marxismo y en el darwinismo social. En cuanto momento y determinación específica del desarrollo de las ciencias sociales, el nacimiento de la ciencia política moderna se produce a través de la separación de los estudios políticos respecto de la matriz tradicional del derecho.

En el siglo XX el desarrollo de la ciencia política sigue de cerca la suerte de las ciencias sociales y soporta su influjo ya sea porque utiliza el modo de aproximarse al análisis del fenómeno político (o approach) o bien porque hace suyo el uso de ciertas técnicas de investigación. El país en el cual la ciencia política como ciencia empírica ha sido cultivada con mayor intensidad, Estados Unidos, ha sido justamente el lugar en el que las ciencias sociales han tenido en los últimos años un mayor desarrollo. En ello se advierte un pasaje al punto de vista "conductista" según el cual el elemento simple que debe presidir todo estudio de la política que pretenda hacer un legítimo y fecundo uso de la metodología de las ciencias empíricas es el comportamiento de los individuos y de los grupos que actúan políticamente, como por ejemplo el voto, la participación en la vida de un partido, la búsqueda de una clientela electoral, la formación del proceso de decisión a los más diversos niveles, etc. Respecto de la técnica de investigación se produce un pasaje también decisivo del uso exclusivo de la recolección de datos de la documentación histórica, al empleo cada vez más frecuente de la investigación por sondeo o por entrevista, asociado al conductismo en general y a la sociología en particular, con lo cual se evidencia un marcado crecimiento del uso de métodos cuantitativos.

III. Sus condiciones de desarrollo

En confrontación con los estudios políticos del pasado el estado presente de la ciencia política se caracteriza por la disponibilidad de un número de datos incomparablemente mayor que aquellos de los cuales podían hacer uso los estudiosos del pasado. Karl Deutsch enumera nueve especies de datos desarrollados por los politólogos en los últimos años o puestos a su disposición: 1) sobre elites; 2) sobre las opiniones de las masas; 3) sobre el comportamiento del voto de los electores y de los miembros del parlamento; 4) los llamados datos agregados obtenidos a través de estadísticas relevantes para el estudio de los fenómenos políticos; 5) datos históricos; 6) datos producidos por otras ciencias sociales sobre las condiciones y los efectos de las comunicaciones; 7) datos secundarios derivados de nuevos procedimientos analíticos; 8) matemáticos y 9) estadísticos y de programas de computadoras. Para darse cuenta de la real entidad de los nuevos datos a disposición actual de los politólogos, cabe destacar que éstos, a su vez, pueden ser discriminados por países. En otras palabras: la ampliación intensiva de los datos se realiza simultáneamente con la ampliación extensiva.

Este rápido crecimiento extensivo es lo que permite un fuerte desarrollo del análisis comparativo entre regímenes de los más diversos países, favoreciéndose los estudios de política comparada. Aunque en rigor de verdad la política comparada no es un novedad (Aristóteles es considerado el padre del análisis comparativo), lo que sí resulta novedoso es la cantidad de datos a disposición. No obstante, la excesiva fe depositada en este particular método de investigación significa una subestimación de otros métodos cuya injerencia -a la hora de establecer una investigación científica- no puede ser entendida como menor. En este sentido, la política comparada erigida como una suerte de "método monopólico", a expensas del método experimental, el método histórico, y el método estadístico, niega el hecho de que la política comparada no sólo no tiene la exclusividad de la comparación (en el sentido que los politólogos comparatistas intentan imprimir a la investigación) sino que tampoco se identifica con ella (en el sentido de que los politólogos comparatistas hacen solamente comparaciones).

IV. Las principales operaciones de la ciencia política

La creciente acumulación y diversidad de datos permite a la ciencia política contemporánea proceder con mayor rigor en el cumplimiento de las operaciones y en el logro de los resultados que son propios de la ciencia empírica: clasificación (Weber y la tripartición de las formas de poder legítimo); formulación de generalizaciones y consecuente formación de conceptos generales (la formulación del concepto de poder); determinación de leyes, al menos leyes estadísticas o probabilísticas (como la hipótesis de que a un estadio de desarrollo económico-social corresponde un determinado estadio de desarrollo político), de tendencia (Marx y Engels con su enunciado de la gradual extinción del estado en el llamado "estado de transición"), de regularidad o uniformidad (teoría de las elites, y que a partir de Michels se elevó a ley: "ley de hierro de la oligarquía" ), elaboración (o propuesta) de teoría (Easton, Almond y la noción de sistema político).

V. Explicaciones y previsiones

A través de esta serie de operaciones que van desde la clasificación a la formulación de generalizaciones, de uniformidad, de leyes de tendencia y de teoría -operaciones que la acumulación creciente de datos torna siempre más fecunda pero en general más difícil-, la ciencia política persigue su objetivo, que es el propio de toda búsqueda que ambiciona el reconocimiento del estatus de ciencia (empírica), esto es de explicar y no solamente describir los fenómenos que tiene por objeto. Esta evolución, de alguna manera, ha puesto en crisis al tipo de explicación predominante fundado en la búsqueda de uno o pocos "factores", alentando a los investigadores a tener en cuenta una notable pluralidad de variables significativas, cuyas interrelaciones pueden ser analizadas confiando en el cálculo estadístico. Las explicaciones tradicionales son refutadas por su carácter simplista en la medida que no tienen en cuenta la multiplicidad de factores que interactúan, pero, precisamente como consecuencia de esta reconocida multiplicidad, el proceso explicativo deviene siempre más complejo y sus resultados aparecen al menos hasta ahora siempre más inciertos.

El proceso de explicación está estrechamente conectado con el de previsión, aunque sea posible una explicación que no permita la previsión y una previsión no fundada en una explicación: se explica generalmente para prever. La previsión es el principal objetivo práctico de la ciencia (así como la explicación es el principal objetivo teórico). Desgraciadamente, cuando el proceso de explicación es incompleto no se puede hablar de previsión científica sino en el mejor de los casos de conjetura o, peor aún, de profecía. Se puede añadir que en las ciencias sociales, que tienen por objeto comportamientos humanos, es decir un ser que es capaz de reacciones emotivas y de elecciones racionales, se verifica el doble fenómeno bien conocido de la previsión que se autodestruye (profecía verdadera que no se realiza) o que se autosatisface (profecía falsa que se realiza).

VI. Dificultades propias de la ciencia política

En lo que respecta a la clasificación de la ciencia con base en la complejidad creciente, la ciencia política se encuentra ante profundas dificultades: en cuanto el sistema político es un subsistema respecto del sistema social general, la ciencia política presupone la ciencia general de la sociedad (un partido política, antes de ser una asociación política, es una asociación); en cuanto que el subsistema político tiene la función primaria de permitir la estabilización y el desarrollo de un determinado subsistema económico, y la coexistencia o integración del subsistema económico con determinados subsistemas culturales, la ciencia política no puede prescindir de la ciencia económica mientras que ésta sí puede desechar a aquella; tampoco puede prescindir de los subsistemas culturales (considérese la importancia que tiene para los estudios de política, por ejemplo, el problema de los "intelectuales" y de las ideologías).

La ciencia política es además una disciplina histórica, o sea una forma de saber cuyo objeto se desarrolla en el tiempo y está en continua transformación: lo que hace imposible de hecho la experimentación (no se puede reproducir una revuelta de campesinos).

En fin, la ciencia política, en cuanto ciencia del hombre, del comportamiento humano, tiene en común con todas las otras ciencias humanas dificultades específicas que derivan de algunas características de la acción humana, de las cuales tres son particularmente relevantes: a) el hombre es un animal teleológico que cumple acciones y se sirve de cosas útiles para el logro de fines no siempre declarados y frecuentemente inconscientes: se puede asignar un significado a la acción humana sólo si se logra conocer el fin, de donde la importancia que tiene en el estudio de la acción humana el conocimiento de las motivaciones (ninguna ciencia social, y por lo tanto, tampoco la ciencia política, puede prescindir del aporte de la psicología); el hombre es un animal simbólico que se comunica con sus semejantes mediante símbolos (el más importante de los cuales es el lenguaje): el conocimiento del hacer humano requiere el desciframiento e interpretación de estos símbolos, cuyo significado es casi siempre incierto, a veces ignoto y reconstructible sólo por conjeturas (las lenguas muertas o primitivas); c) el hombre es un animal ideológico, que se sirve de valores vigentes en el sistema cultural en que está inserto para racionalizar su propio comportamiento, que hace uso de motivaciones distintas de las reales a los efectos de justificarse o de obtener consenso, y de allí la importancia que asume en la investigación social y política la tarea de develamiento de lo que está oculto, esto es el análisis y al crítica de la ideología.

VII. El problema de la avaloración

Si una forma de saber está más cercana al ideal-límite de la cientificidad cuanto más logra eliminar la intrusión de juicios de valor (la llamada "avaloración"), la ciencia política está ciertamente entre aquellas ciencias en que la avaloración se presenta como más difícil de lograr. Cuando se habla de avaloración no se hace referencia ni a la valoración que preside la elección del argumento por estudiar (elección que puede depender muy bien de una preferencia política) ni la valoración que el investigador puede sacar de los resultados de la investigación a los fines de reforzar o debilitar un determinado programa político (en eso consiste la función crítica o prescriptiva a la que la ciencia política no puede renunciar). Se hace aquí referencia a la suspensión de los propios juicios de valor durante la investigación para evitar de esa manera ser influida y perder objetividad. Es necesario tener siempre presente la distinción entre la ciencia como operación humana social, que en cuanto tal es asumida y utilizada para objetivos sociales, y los procedimientos prescritos para el mejor cumplimiento de esta operación, entre los cuales ocupa un puesto importante la abstención de juicios de valor. La avaloración, que es garantía de objetividad (sólo el carácter de objetividad asegura a la ciencia su característica función social), es perfectamente compatible con el compromiso ético y político respecto del argumento previamente elegido o de los resultados de la investigación, que garantiza la relevancia de la empresa científica. El peligro de que una investigación en la que el investigador está demasiado empeñado carezca de objetividad no es menos grave que el peligro inverso, esto es que una investigación perfectamente objetiva carezca de relevancia. Es realmente deplorable la confusión entre objetividad e indiferencia: la objetividad es un requisito esencial de la ciencia; la indiferencia es una actitud -no provechosa para la buena investigación científica- del hombre de ciencia.

En consecuencia, la tarea más urgente y al mismo tiempo más comprometida en lo que respecta a esta fase de la ciencia política es la de someter a análisis y, eventualmente, de poner en cuestión la propia ideología, examinando su significado histórico y actual, y poniendo de relieve los límites y sus condiciones de práctica.

Referencia: BOBBIO, Norberto; MATTEUCCI, Nicola y PASQUINO, Gianfranco: Diccionario de Política. Editorial Siglo Veintiuno Editores. Décima edición en español. México. 1997.


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Un saludo

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7 nov. 2010

BLOQUE 1 - RESUMEN TEMA 1

PRIMER BLOQUE DE ESTUDIO:

SE COMPONE DE LOS CAPÍTULOS I, II Y III DEL LIBRO


Capítulo I: LOS GRANDES TEMAS DE LA CIENCIA POLÍTICA.


1.     ¿Qué es la Política?

Afirmar que la política es un proceso que implica entenderla como una secuencia continua de acontecimientos e interacciones entre varios actores, como los ciudadanos, las organizaciones y los gobiernos.
Ante todo la política se ocupa de cómo organizan las personas sus comunidades con el propósito de tratar colectivamente los problemas a los que se enfrentan.
Los objetivos más elementales que persigue la práctica totalidad de los países del mundo son: La Seguridad física y el bienestar económico. Más allá de éstos objetivos básicos pueden elegir objetivos de una extensa lista que incluye maximizar la libertad individual hasta aumentar el bienestar social y un largo etc.
En el mejor de los casos, los miembros de una comunidad son capaces de definir y alcanzar sus objetivos sobre la base de la cooperación. Pero hay pocas comunidades tan afortunadas que carezcan de conflictos. Aunque exista un amplio consenso sobre cuáles deben ser los objetivos de la comunidad, con frecuencia surgen conflictos sobre el modo de alcanzarlos.
Adviértase que en la definición se afirma que la política implica “abordar” el conflicto con el objetivo de “alcanzar soluciones”, no necesariamente “resolverlo”. En algunos casos, las comunidades logran zanjar ciertos conflictos de forma bastante concluyente: las autoridades gubernamentales imponen el acuerdo en una huelga, se abole la segregación racial, o un proyecto polémico de régimen fiscal se convierte en ley. Pero, en muchos casos, los conflictos no llegan a resolverse o se resuelven solo parcialmente o temporalmente, duran muchos años incluso décadas o terminan en guerras o dictaduras.
La autoridad estatal o el Estado representa un elemento clave de la definición de la política antes formulada. Los estados “tienen autoridad” en la medida en que, mediante sus poderes (legislativo, ejecutivo y judicial) hacen las leyes, las aplican y controlan la legalidad de su ejecución. Ciertamente el término “política” tiene toda suerte de usos cotidianos. Pero la política que estudiamos en C. Política implica, de una u otra forma y en última instancia, al Estado.

2. Democracia y Dictadura
La base esencial de los regímenes democráticos es que los ciudadanos tienen el derecho a determinar quién les gobierna y a hacer responsables a sus gobernantes de las acciones que emprenden. Las democracias imponen también límites legales al proceder del Estado garantizando ciertos derechos y libertades a sus ciudadanos.
Los regímenes dictatoriales sitúan al Estado por encima de los ciudadanos y reprimen cualquier resistencia de la sociedad, violando así derechos humanos fundamentales.
Las dictaduras a través de la historia han tomado diferentes formas por ejemplo:


*La monarquía tradicional: el emperador, rey o príncipe flanqueados a menudo por la nobleza, ejercían el poder de forma absoluta y con escasas cortapisas. Ejemplos actuales de tales monarquías: Arabia Saudí y otros países de Medio Oriente.
*Los gobiernos dirigidos por un solo partido político encabezado por un líder carismático o un pequeño grupo de líderes. Ejemplos: La Alemania nazi de Hitler, los regímenes comunistas de la antigua Unión Soviética y la China actual. 
  * Gobiernos militares dirigidos por altos mandos del ejército. 
  * Gobiernos civiles cuyo poder protege a oficiales militares. 
      * Gobiernos que combinan partido dominante y mandos militares como: Egipto, Siria y el Irak  de Sadam Hussein. 
      * Las Teocracias: dictaduras dirigidas por autoridades religiosas.

Aunque la democracia y la dictadura son consideradas regímenes totalmente opuestos, diferentes elementos de cada forma de gobierno pueden combinarse en la realidad, cabe, por ello, afirmar que existen diferentes grados de democracia y dictadura. En la actualidad, bastantes países tienen regímenes mixtos, que mezclan elementos democráticos y dictatoriales. Algunos autores han denominado “regímenes híbridos” a aquellas dictaduras que han adoptado, si bien con notables restricciones, algunas instituciones típicamente democráticas, como las cámaras legislativas, los partidos políticos y las elecciones periódicas. Dos son los motivos que pueden explicar dicha adopción: Por un lado los dirigentes pueden estar obedeciendo a presiones internacionales, pues en la actualidad algunas ayudas económicas están condicionadas a la mejora de las condiciones sociales y políticas de los países; pero, por otro, también pueden haber sido los mismos dirigentes al haber descubierto las ventajas de establecer ciertos cauces institucionales para expresar el descontento. 


2.1. Diferencias en el manejo de los conflictos.
Evidentemente, un objetico prioritario de todos los gobiernos reside en desactivar los conflictos que surgen dentro de sus comunidades. Ahora bien, una de las diferencias principales entre los gobiernos democráticos y lo dictatoriales consiste en que los primeros afrontan los conflictos abiertamente, mediante procedimientos que garantizan que el gobierno rendirá cuentas públicamente, mientras los segundos los abordan a menudo de forma encubierta, privando a la población de información fiable y sin asumir ninguna responsabilidad.
La democracia no es una receta para eliminar el conflicto; antes bien, es un mecanismo para abordarlo de acuerdo con reglas establecidas, conocidas por todos y ampliamente aceptadas.
             
         2.2. Negociación y Coerción
En términos generales, el proceso político tiene lugar mediante la negociación, la coerción o una combinación de ambos.
La negociación es un proceso a través del cual los individuos y los grupos persiguen sus objetivos y manejan sus conflictos mediante la transacción directa o mediante formas indirectas de intercambio. Negociación que conlleva compromisos y acuerdos y no excluye el ejercicio de la presión sobre las otras partes, aunque, en la mayoría de los casos la negociación es un proceso relativamente pacífico.

La coerción implica el uso de la fuerza o la amenaza de usarla. En un proceso político coercitivo, A fuerza a B a hacer algo, a menudo contra la voluntad de B.

Tanto las democracias como los regímenes dictatoriales emplean la negociación y la coerción en sus procesos políticos, pero aquéllas tienden a favorecer, en principio, la negociación.
Ej.: las elecciones son una negociación en el que los candidatos a ocupar puestos de responsabilidad política enuncian proyectos y promesas a los votantes a cambio de sus votos. Una vez en el poder, los gobernantes de la democracia negocian de forma habitual entre ellos en diversos ámbitos- legislativo, ejecutivo o ambos- para elaborar leyes y diseñar políticas.
Sin embargo la negociación no es el único proceso que emplean las democracias; también practican la coerción. Todas las democracias se basan en la ley y su aplicación efectiva. Hacer cumplir la ley depende en última estancia de la fuerza, incluso en una democracia. La policía, los tribunales y el sistema penal son instituciones coercitivas.

CONTINUARÁ...

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LOS GRANDES TEMAS DE LA CIENCIA POLÍTICA

FUNDAMENTOS DE CIENCIA POLÍTICA I
Preguntas de autoevaluación "TEMA I" resueltas con aportación de los compañeros en los foros.




1) ¿Por qué surgen conflictos en las comunidades?

Aunque exista un consenso amplio sobre cuáles deben ser los objetivos de la comunidad, con frecuencia surgen conflictos sobre el modo de alcanzarlos. El conflicto es la fuerza motriz de la política. A veces estos conflictos son leves y se resuelven de forma pacífica, mediante el pacto, la negociación y el acuerdo. Pero en otras circunstancias el conflicto se puede volver violento y estallar una guerra abierta.
Las 5 fuentes potenciales de conflictos que son:
El poder, los recursos, las características sociodemográficas, las ideas y los valores.

* LOS CONFLICTOS SURGEN AL DEFINIR EL MODO DE ALCANZAR LOS OBJETICOS QUE SE HAN MARCADO.

2) Enumere y explique las principales líneas de fractura política.

Podríamos elaborar una larga lista de cuestiones susceptibles de controversia política. Al margen de la naturaleza del régimen, la política implica siempre un conflicto sobre quien controla el Estado, es decir, un conflicto por el poder. Los recursos constituyen otra fuente de lucha política. Tanto los recursos naturales como el dinero. Las características sociodemográficas étnicas y culturales, cuando se convierten en identidades, constituyen una fuente de conflicto político. También son fuente de conflicto, de los más antiguos, las ideas políticas y algunos valores.

3) ¿Qué actores participan en el proceso de adopción de decisiones concernientes a los objetivos de la comunidad política?

Las instituciones del Estado son las que adoptan decisiones sobre los objetivos de la comunidad. Y es a ellas a las que acuden los ciudadanos a la hora de buscar decisiones vinculantes para tratar sus conflictos. Incluso quienes desean que el gobierno se mantenga al margen de un asunto y deje solos a los ciudadanos para manejar libremente un conflicto, están también implicados en el proceso político en la medida en que buscan definir el alcance y los límites de la autoridad del Estado. Hay que diferenciar el régimen en que se encuentran los gobernados, si es democrático, los ciudadanos junto al Estado y los grupos sociales, serán actores en la adopción de decisiones. Si el régimen es dictatorial, con toda seguridad los gobernantes limitarán la participación, y por ende, la influencia de la ciudadanía en los asuntos de la política.

Otra opinión en los foros:

"Debemos distinguir entre democracia y dictadura a la hora de describir la determinación de los objetivos de la comunidad política. Las democracias se dotan de mecanismos para determinar los objetivos colectivos mediante la libre expresión de la opinión pública y la libre actuación de partidos políticos y grupos de interés organizados. Estos se encargan de facilitar la comunicación entre autoridad estatal y sociedad y reflejar sus opiniones. En dictadura, sin embargo, los gobiernos fijan los objetivos de la sociedad sin instrumentos o procedimientos que les obliguen a tener en cuenta la opinión pública o los grupos de oposición organizados, si bien la mayoría de los gobiernos dictatoriales son conscientes de la complejidad de gobernar una sociedad profundamente en contra, y se esfuerzan por conseguir apoyos en ciertos grupos de interés y convencer a la sociedad de la idoneidad de las políticas gubernamentales para el conjuntos de los ciudadanos."

4) ¿Renuncian los regímenes dictatoriales al apoyo de grupos sociales?

No, los regímenes dictatoriales han experimentado las dificultades de gobernar una población sumamente descontenta y algunos líderes dictatoriales se han esforzado por cultivar el apoyo de determinados grupos sociales como pueden ser la aristocracia, los empresarios, la clase trabajadora, el grupo étnico o religioso favorito u otros segmentos de la población.

5) ¿Es la coerción o la amenaza un elemento exclusivo de los regímenes dictatoriales?

Definitivamente la coerción o la amenaza no son elementos exclusivos de los regímenes dictatoriales. En los gobiernos democráticos basados en la ley y en su aplicación efectiva se utilizan instrumentos de coerción como la policía, los tribunales y el sistema penal que, en última instancia, utilizan la fuerza para hacer cumplir esa ley. (Son Instituciones coercitivas).

6) ¿A través de qué organizaciones se relacionan habitualmente los gobiernos democráticos y las sociedades?

Los partidos políticos y los grupos de interés asumen a menudo la importante función de facilitar la comunicación entre el Gobierno y la sociedad. Son conocidos como "organizaciones intermedias" porque se sitúan entre uno y otra. Los partidos políticos y los grupos de interés organizados facilitan el proceso de participación política.

7) ¿Qué diferencia existe entre ejercer influencia y ejercer dominación?

Influencia y dominación representan dos formas de poder político. La influencia es la capacidad para producir resultados parciales en las decisiones tomadas y el dominio es un poder totalitario sobre algo o alguien.


8) ¿Cómo resuelven las democracias las tensiones sociales?

Mediante las reglas básicas del proceso democrático, competición electoral, negociación política y derecho a organizar grupos de interés.


9) ¿Por qué surgen conflictos basados en diferentes identidades colectivas?

Las características demográficas y culturales a veces se convierten en identidades y suelen influir en el comportamiento político de quienes las ostentan y pueden llegar a constituir una fuente de conflicto. Las características socioeconómicas y culturales pueden entrar en competencia entre sí. Es posible encontrar algún tipo de conflicto en torno a la igualdad de derechos de las mujeres y los homosexuales, así como enfrentamientos raciales, choques intergeneracionales y rivalidades religiosas. En el momento en que las autoridades toman partido entre los grupos enfrentados, estos conflictos identitarios se politizan. Los conflictos de identidad implican poder o recursos y pueden guardar relación con la dignidad y el respeto. Esto último puede provocar que unos grupos sientan la necesidad de defenderse de otros grupos hostiles para ellos.

* Resumiendo mucho: Todos tenemos características que nos identifican socialmente: la clase, la etnia, la religión, el sexo o la edad (identidades). Cada individuo puede sentirse afín a una o más identidades colectivas y la conciencia de su pertenencia a ellas puede influir en su comportamiento político. Las características sociodemográficas y culturales no tienen por qué, necesariamente, convertirse en identidades, pero, cuando lo hacen, suelen influir en el comportamiento político de quienes las presentan y pueden llegar a constituir una fuente de conflicto político.

10) Distinga entre divisiones sociales polarizadas y divisiones sociales cruzadas y trate de ilustrar unas y otras.

Cruzadas cuando los diversos factores que se dan en un individuo, le conducen a una posición política diferente a la que, en un principio, pudiera esperarse.
Polarizadas es cuando esos factores anteriores conducen al individuo a una misma posición política.
Divisiones sociales cruzadas cuando el individuo tiene una dirección política diferente
Divisiones sociales polarizadas cuando el individuo tiene una misma dirección política.
En el primer caso supongamos que un individuo que tiene una edad avanzada, vive en Extremadura, es católico practicante además de sindicalista. Si nos ponemos a analizar la edad avanzada supone que puede ser conservador, el ser católico practicante también puede darse el mismo caso que la edad, pero sin embargo vive en Extremadura en una región que votaría al PSOE y sindicalista que le identifica que vota a la izquierda. Las dos primeras dan la sensación que puede votar a la derecha pero sin embargo las dos últimas dan la sensación de que puede votar a la izquierda por lo tanto, los cuatro supuestos no coinciden entre sí, es decir de los cuatro solo coinciden dos, se cruzan.
 El otro caso sería un empresario que vive en Castilla y León, católico practicante, jubilado. En este segundo caso los supuestos coinciden todos ya que son supuestos que invitan a votar a un partido derechas, por ser empresario, por la comunidad autónoma donde vive y la edad avanzada. Los cuatro supuestos coinciden y por lo tanto se polarizan.

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